Cómo puedes entrenar tu concentración: ejercicios y actividades para mejorar tu concentración.
En el anterior post, vimos cómo podemos mejorar nuestra concentración una vez nos hemos puesto a estudiar. Pero también podemos mejorar nuestra capacidad de concentración con distintos ejercicios y juegos.
Así que si quieres entrenar tu cerebro, aquí te dejo una serie de actividades en las que podrás pasar el rato y, además, trabajar tu concentración.
Imagen mental:
Prestamos atención por uno o dos minutos, o por el tiempo que necesitemos, a un objeto; después, cerramos los ojos y lo visualizamos en nuestra mente (cada parte, cada detalle que tenga). Según veamos que se nos facilita este ejercicio, aumentaremos la complejidad del objeto y trataremos de recodar todas sus características (ya sé que suena aburrido, pero hay que intentarlo).
También lo podemos hacer con figuras geométricas: primero, visualizamos una figura geométrica sencilla, como un cuadrado o un círculo; luego, intentamos visualizar varias figuras a la vez, como un círculo dentro de un cuadrado. Además, podemos darles diferentes colores, tamaños, volúmenes, densidades…, a estas figuras para complicar la imagen final.
Incluso tenemos la opción de hacer este ejercicio con paisajes: recordamos un paisaje y lo describimos mentalmente, o quizás escribiendo todos los elementos de los que nos acordemos en un papel.
Rompecabezas:
Hacer rompecabezas, puzzles, adivinanzas…, nos ayuda a trabajar nuestra capacidad de pensamiento, nuestra lógica, nuestro razonamiento y nuestras habilidades tanto manuales (si es que los tenemos en físico) como mentales.
Pasatiempos:
Jugaremos a sopas de letras, crucigramas o sudokus, así como a juegos de mesa, como el ajedrez o el dominó, entre otros muchos. Y es que potencian la memoria y la atención y, sobre todo, requieren gran concentración.
Juegos de concentración mental:
- Juego del vaso de agua: con un vaso de agua transparente lleno hasta la mitad, en la mano y a la altura de nuestros ojos, vamos a sujetarlo durante unos tres minutos (tú decides tus tiempos: si al principio no eres capaz de estar tanto tiempo, no te preocupes, ya lo lograrás) manteniéndolo completamente quieto.
- Juego de la pared blanca: una vez visualizada una pared blanca en nuestra mente (aunque no es necesario, podemos simplemente contar hacia atrás), imaginaremos que dibujamos el número 100, y luego el 99, y así sucesivamente hasta llegar al número 0 (si se te complica empezar desde 100, puedes empezar por otro número más pequeño). Es preferible que hagamos este ejercicio antes de irnos a dormir.
- Juego del paseo de aromas: mientras damos un paseo por un parque o camino, nos tenemos que centrar en los olores que percibimos. De entre estos olores, elegimos uno que nos guste y nos concentramos en él, así sentiremos que este olor se intensifica. Intentaremos mantener nuestra concentración en este olor todo lo que podamos.
- Juego de la vela: sentados en el suelo y con la espalda erguida, colocamos una vela encendida ante nosotros y nos concentramos en el movimiento de la llama; intentaremos aguantar lo máximo posible.
- Técnica de los dos minutos: con un reloj analógico, nos centraremos en la aguja del segundero. No apartaremos la vista de dicha aguja y procuraremos seguirla todo el tiempo. Al principio se nos complicará, pero seguiremos practicando hasta aguantar cada vez más y más.
- Juego de la caja y el limón: este ejercicio es común entre deportistas; y consiste en visualizar una caja de cartón vacía y abierta por arriba, y un limón. Nos concentraremos en el limón y en sus características; y, luego, lo cogeremos y lo meteremos en la caja, utilizando únicamente nuestra mente.
- Pintar mandalas: podemos tanto dibujar (si es que tenemos las habilidades suficientes como para dibujarlos, que no es mi caso) como colorearlos directamente. Dedicaremos 10 minutos al día a escoger los colores, pintar el mandala y disfrutar el proceso (hay libros de viaje con mandalas y lapiceros para colorearlos, por si os interesa).
- Contar nuestros pasos mientras andamos.
Escribir un diario:
Escribir ya de por sí nos ayuda a concentrarnos; y si además escribimos acerca de lo que hemos hecho durante el día, nos concentraremos aún más para recordar eso que hemos hecho.
Respiración diafragmática:
Al ser conscientes de nuestra respiración, debemos concentrarnos en ella: en los tiempos en los que inhalamos y exhalamos, en cómo nuestro abdomen se expande… Sin duda la respiración consciente nos ayuda a entrenar nuestra concentración, además de facilitar la concentración y hacer que nos distraigamos menos.
Aplicaciones móviles:
Hay un montón de aplicaciones que nos podemos descargar para trabajar nuestra concentración, aunque solo le dedicamos unos pocos minutos al día. Algunas de estas aplicaciones son: Luminosity Brain Training, Fit Brains, Clockwork Brain, NeuroNation, Elevate, CogniFit…
Leer libro y ver pelis o series:
Para leer, debemos concentrarnos, y, por ello, podemos entrenar nuestra concentración leyendo. Aunque también hay ejercicios de lectura, como el contar el número de palabras en un párrafo, que nos ayudan a mejorar nuestra concentración progresivamente.
Otra forma de trabajar la concentración es viendo pelis y series, puesto que en la actualidad nuestra capacidad de concentración ha ido disminuyendo debido a las redes sociales, que nos ofrecen una recompensa inmediata y un formato de contenido extremadamente corto. Así, el hecho de ver una peli o un capítulo de una serie (de mayor duración que cualquier vídeo en TikTok o Instagram) aumenta nuestra capacidad de concentración. Además, según vayamos mejorando, podemos buscar pelis de mayor duración.
También podemos hacer resúmenes de los libros, pelis y series que vayamos viendo.
Meditación o «mindfulness»:
En uno de los próximos post os traeré cómo se practica el «mindfulness».
¡Muchas gracias por leer! Espero que os haya gustado y os sea de ayuda.
:)
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