Cómo puedes mejorar tu concentración: 11 consejos para que te concentres más y mejor.
A todos los estudiantes nos ha pasado más de una vez: y es que, por más que lo intentemos, se nos hace imposible concentrarnos. Nos sentamos, sacamos lo que necesitamos y pensamos qué es lo que tenemos que hacer: deberes, trabajos, proyectos, estudiar… Sabemos lo que tenemos que hacer y, cuando nos vamos a poner a ello, simplemente no podemos. Nos aburrimos, nos desesperamos, y no hacemos lo que tenemos que hacer.
Así que si te pasa esto y no sabes cómo solucionarlo, te traigo una serie de trucos y consejos para tomar el control y, finalmente, concentrarte y aprovechar el tiempo al máximo.
Averigua cuál es tu momento de mayor energía:
A lo largo del día, tenemos picos de energía y, por ello, hay momentos en los que sentimos que tenemos la suficiente energía como para escalar el Everest (ya sé que estoy exagerando, pero es para que nos entendamos); y otros en los que nos tiraríamos en la cama y no nos levantaríamos ni aunque hubiese un apocalipsis zombi. Para saber cuándo tenemos más energía, haremos un poco de introspección (solo tú puedes saberlo, así que solo tú puedes responder esta pregunta) y reconocer si al levantarnos valemos para algo; o si ya por la tarde estamos más espabilados; o si es por la noche cuando nos da por hacer todo lo que no hemos hecho por el día. Una vez tengamos claro esto, crearemos un horario en el que se aprovechen estos momentos de mayor energía para poder estudiar.
Ten un mejor estilo de vida:
El estilo de vida que llevamos afecta directamente a nuestras capacidades y, por tanto, a nuestra concentración. Debido a esto tenemos que llevar un estilo de vida saludable: dormir por lo menos siete horas (y si es más, mejor); comer bien, sano y variado; beber suficiente agua, lo recomendado es un litro y medio al día; practicar dos horas de actividad física a la semana, como mínimo; tener hobbies; y socializar (salir de casa, ver la luz del día, hablar con personas y esas cosas, que no somos vampiros). También se aconseja evitar el café y el alcohol.
Practica técnicas activas de relajación y «mindfulness»:
Estar relajados es esencial para no caer en un nerviosismo imparable y en multitud de distracciones. Por lo que resulta útil practicar técnicas activas de relajación, entre las que se encuentran la respiración consciente, que ayuda a relajarnos, a reducir la ansiedad y el estrés, y a mejorar la oxigenación cerebral; el estiramiento autógeno; y la relajación muscular progresiva. Incluso, podemos utilizar las técnicas de respiración para volver a concentrarnos una vez que nos hayamos distraído. La meditación o «mindfulness» nos ofrece beneficios como la mejora del rendimiento académico al trabajar nuestra atención y desarrollar nuestra creatividad (en fin, todo lo que un estudiante quiere y necesita).
Crea un ambiente de estudio adecuado:
Nuestra zona de estudio tiene que estar ordenada: con las herramientas que necesitamos para estudiar y sin ningún objeto que nos pueda distraer, incluyendo nuestro móvil (aunque también lo podemos poner en silencio o en modo avión, si es que no nos queremos separar de él). También tenemos que eliminar cualquier ruido o sonido molesto para evitar distraernos, para ello podemos utilizar auriculares o tampones para los oídos; y tenemos que ventilar la habitación en la que estemos estudiando, además de mantenerla limpia, sin polvo. Si somos más tiquismiquis, podemos controlar la temperatura ambiental (entre 20 y 23 grados es lo ideal); y la luz, que indica al cerebro que no es hora de dormir, sino de estar despiertos y atentos. Y una última recomendación es que alternemos nuestro lugar de estudio.
Escucha música:
Aunque se supone que estudiar en silencio es la mejor forma de estudiar, la música nos puede ser de gran ayuda dependiendo de cómo seamos: hay a quienes la música les ayuda a concentrarse y a quienes les pasa lo contrario. Si somos de los primeros, debemos escoger canciones lentas y monótonas sin un ritmo marcado ni letra. Así, la música más adecuada es la música clásica porque mejora la concentración, la memoria y la percepción espacial; aumenta la creatividad; y disminuye el estrés. Lo ideal sería escuchar música a través de cascos o auriculares. En el caso de que tengamos alguna condición que afecte a nuestra concentración, la música no nos servirá, sino que nos dificultará concentrarnos.
Come ciertos alimentos:
Dentro de nuestra alimentación podemos incluir alimentos cuyos nutrientes mejoren las funciones del cerebro:
- El omega-3 afecta a la memoria y favorece la circulación sanguínea. Alimentos ricos con omega-3 son el pescado, el aceite de colza, el hígado de bacalao (yo lo siento, pero no necesito tanto omega-3 como para comer esto) o los frutos secos.
- Tanto la taurina como el magnesio nos proporcionan energía y activan el cuerpo cuando estamos cansados. La taurina se encuentra en el marisco y en la carne. El magnesio se encuentra en las hortalizas, los cereales integrales, la miel, el chocolate negro y el agua mineral.
- La vitamina B hace que funcione correctamente el sistema nervioso y la circulación sanguínea. Alimentos ricos en vitamina B son las legumbres, los cereales integrales y verduras de hoja verde como las espinacas, los espárragos, el brócoli, las lechugas…
- Algunas plantas especiales como el ginkgo biloba, la cúrcuma y el ginseng mejoran la memoria y la concentración.
Organiza tus sesiones de estudio:
Antes de ponernos a estudiar, debemos saber el tiempo del que disponemos y cómo distribuir toda la materia de estudio para ser más eficaces y productivos. Hay que tener en cuenta nuestros primeros tiempos: cuándo hacer las tareas más complicadas (aunque cuanto antes mejor), cuánto tiempo invertir en cada una de esas tareas, y los descansos. Estas sesiones de estudio las organizaremos de tal manera que evitemos la rutina, porque nos aburre y hace que nos distraigamos más; para ello, iremos intercalando tareas diferentes que requieran métodos distintos para su realización. También nos fijaremos objetivos concretos y fáciles de visualizar a corto plazo para motivarnos y, así, concentrarnos más fácilmente.
Haz pausas y descansos:
Normalmente, y sobre todo después de llevar un rato estudiando, nos empezamos a distraer y no nos podemos concentrar como antes: en esos casos, lo mejor es aceptar que estamos cansados y que necesitamos un descanso. Tenemos que hacer pausas regulares porque nuestro cerebro también se cansa, y es lo habitual: no somos máquinas. Durante estas pausas podemos hacer estiramientos (nuestro cuerpo nos lo agradecerá, por estar sentados tanto tiempo).
Céntrate en una única tarea:
Intentar hacer varias tareas a la vez es lo peor que podemos hacer, porque solo vamos a perder nuestro tiempo y, además, no vamos a conseguir el mejor resultado posible. Por esto, nos centraremos en una única tarea hasta que la terminemos.
Utiliza varios recursos:
Para organizar nuestras tareas usaremos colores según la asignatura a la que pertenecen, o según la prioridad que debemos darle. También lo haremos con nuestros apuntes: ordenaremos la información por colores (soy fan de los subrayadores y de los bolis de colores). E iremos alternando el ordenador o portátil, y, el papel y el boli, debido a que el primero cansa nuestra vista y, el segundo, nuestra mano; aunque es preferible que intentemos escribir a mano lo máximo posible.
Entrena tu concentración:
Hay multitud de ejercicios para mejorar nuestra concentración que veremos en otro post.
:)
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